
- Y de este modo el león se enamoró de la oveja... - murmuró. Desvié la vista para ocultar mis ojos mientras me estremecía al oírle pronunciar cada palabra.
- ¡Qué oveja tan estúpida! - musité.
- ¡Qué león tan morboso y masoquista!
- Dijiste que me querías.
- Eso ya lo sabías - le recordé, hundí mi cabeza en su hombro.
- Da lo mismo, es agradable oírlo. Oculté la cara entre su hombro.
- Te quiero - susurré.
- Ahora tú eres mi vida - se limitó a contestar.
- ¿Estarás? - pregunté, repentinamente ansiosa -. ¿De veras vas a estar aquí?
- Tanto tiempo como tú me quieras - me aseguró.
- Te querré siempre - le avisé -. Para siempre.
- ¡Qué oveja tan estúpida! - musité.
- ¡Qué león tan morboso y masoquista!
- Dijiste que me querías.
- Eso ya lo sabías - le recordé, hundí mi cabeza en su hombro.
- Da lo mismo, es agradable oírlo. Oculté la cara entre su hombro.
- Te quiero - susurré.
- Ahora tú eres mi vida - se limitó a contestar.
- ¿Estarás? - pregunté, repentinamente ansiosa -. ¿De veras vas a estar aquí?
- Tanto tiempo como tú me quieras - me aseguró.
- Te querré siempre - le avisé -. Para siempre.

























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